{"id":1379,"date":"2005-02-01T12:00:00","date_gmt":"2005-02-01T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oikonomia.it\/?post_type=articolo&#038;p=1379"},"modified":"2026-04-11T14:46:14","modified_gmt":"2026-04-11T14:46:14","slug":"la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia","status":"publish","type":"articolo","link":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p><em>Dos advertencias antes de comenzar este comentario:<\/em><\/p>\n<p>a) Dada la brevedad del espacio he decidido hacerlo en torno a tres ideas claves que encabezan cada uno de los ep\u00edgrafes. En ellas quiero sintetizar la enorme riqueza de este Compedio. Eso hace que el comentario sea siempre incompleto, pero tambi\u00e9n expresa los elementos que resalta el comentarista. De todas formas, en el primer ep\u00edgrafe ( sin numerar) quiero sintetizar el sentido moral que atraviesa y une toda la moral social del Compendio.<\/p>\n<p>b) Los n\u00fameros que aparecen en el texto entre par\u00e9ntesis y sin ninguna otra abreviatura que los identifique como pertenecientes a otro documento, pertenecen a la numeraci\u00f3n de los p\u00e1rrafos del Compendio que comentamos.<\/p>\n<p>El Evangelio y la dignidad humana: fundamentos de la moral social cristiana.<\/p>\n<p>Desde las primeras l\u00edneas, en la presentaci\u00f3n de este compendio encargado al Consejo Pontificio de Justicia y Paz, est\u00e1n recogidas las dos claves fundamentales que se desarrollan a lo largo de todo el trabajo y, como es l\u00f3gico, de forma m\u00e1s expresa, en aquellos documentos que m\u00e1s intensamente hablan de la \u00e9tica social. Y estas claves son: el\u00a0<em>Evangelio<\/em>\u00a0y la fuerza de la fe que del mismo brota \u2013incluida la ense\u00f1anza de los Padres de la Iglesia (329)-, y la\u00a0<em>dignidad del ser humano<\/em>, llamado a desarrollar todo el potencial de justicia, amor y paz anunciado en \u00e9l, y cuyos valores son el referente fundamental para una comunidad en la que Dios nos quiere a todos fundamentalmente iguales, sociales y llamados a la cooperaci\u00f3n, la solidaridad y la amistad (448). Por ello y, en las posibilidades y circunstancias de cada uno, es una llamada a crear, conservar, distribuir y disfrutar de los bienes comunes necesarios y convenientes a la naturaleza humana, tanto materiales como espirituales y culturales (482).<\/p>\n<p>En un momento de predominio del pragmatismo \u00e9tico, donde la dimensi\u00f3n funcional y pr\u00e1ctica domina sobre la ut\u00f3pica, la \u00e9tica propuesta en la doctrina social de la Iglesia, quiere satisfacer una doble demanda:<em>\u00a0ser una respuesta<\/em>\u00a0ineludible (cuando la hay) a los problemas que nos urgen (la pobreza; la precariedad del trabajo; el desempleo estructural; la desigualdad insoportable entre pa\u00edses, \u00e1reas regionales y entre distintas comunidades al interior de los mismos; la familia; la emigraci\u00f3n; la educaci\u00f3n; la explotaci\u00f3n infantil y el maltrato; etc.), y\u00a0<em>ofrecer un referente de sentido<\/em>\u00a0axiol\u00f3gico que permita orientar la marcha de nuestras sociedades. Por ello, ante la actitud creciente del cultivo de una \u00e9tica sin obligaciones universales, proclama algo que quiere proponer con un car\u00e1cter inalterable: lo humano, en su sentido m\u00e1s profundo, asumido como un proyecto preciso y esencial (124-151). El modelo de este proyecto es el Evangelio, donde lo humano no es una afirmaci\u00f3n imprecisa sino que tiene rasgos muy concretos. Es un universalismo de afirmaci\u00f3n del n\u00facleo compartido de lo humano y que admite una concepci\u00f3n pluralista de la vida. Este sentido de humanidad es lo que acorta la distancia entre un hombre y otro, y el juez \u00faltimo en la conciencia de cada uno. Es as\u00ed como la b\u00fasqueda de la justicia aparece integrada en el discurso \u00e9tico-teol\u00f3gico. Lo dijeron ya los obispos latinoamericanos en Puebla: \u00abEl objeto primario de la doctrina social es la dignidad personal del hombre, imagen de Dios, y la tutela de sus derechos inalienables. La Iglesia fue explicitando sus ense\u00f1anzas en los diversos campos de la existencia: en lo social, en lo econ\u00f3mico, lo pol\u00edtico, seg\u00fan las necesidades. Por tanto, la finalidad de esta doctrina de la Iglesia &#8230;es siempre la promoci\u00f3n y liberaci\u00f3n integral de la persona humana en su dimensi\u00f3n terrena y trascendente, contribuyendo as\u00ed a la construcci\u00f3n del reino \u00faltimo y definitivo, sin confundir, con todo, progreso terrestre y crecimiento del Reino de Dios\u00bb (DP., 475; CA., 54-55)<\/p>\n<p>Por ello, la \u00e9tica social de la Iglesia que nos presenta este Compendio que comentamos hoy, no constituye un tratado aparte o un cap\u00edtulo aut\u00f3nomo de la moral cristiana, sino que pertenece al n\u00facleo central del Evangelio y de la evangelizaci\u00f3n. Este es el esp\u00edritu fundamental que anima todo el trabajo \u00e9tico-social que vamos a tratar. De todas formas quisiera presentarlo en el despliegue de tres afirmaciones que, pretendo, recojan las ideas de moral social fundamentales, y lo hagan en el contexto del esp\u00edritu que anima a la DSI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Tres acentos de la moral social, en la DSI<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>1. La moral social cristiana es siempre la misma: la promoci\u00f3n y el respeto a la dignidad del ser humano<\/strong><\/em><\/p>\n<p>I.- Es evidente que esta proposici\u00f3n no trata de defender una actitud inmovilista, ni pretende afirmar la a-historicidad de la moral cristiana en sus formas concretas. Lo que si quiero destacar es que la moral social expresada en de la DSI, sigue teniendo como objetivo fundamental el mismo de siempre: traducir las categor\u00edas de Jes\u00fas para hacerlas realidad en el mundo de hoy (32-33). Y en este sentido la credibilidad moral est\u00e1 en actuar con respecto a las personas, y en nuestro mundo, de la forma en que Jes\u00fas lo hizo en el suyo (196; 204).\u00a0<em>Por qu\u00e9 come vuestro maestro con publicanos y pecadores?<\/em>\u00a0(Mt. 9,11);\u00a0<em>Vino el Hijo del hombre que come y bebe, y dicen \u2018Ah\u00ed ten\u00e9is a un comil\u00f3n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores\u2019. Y la Sabidur\u00eda se ha acreditado por sus obras<\/em>\u00a0(Mt. 11,19);\u00a0<em>Porque vino Juan a vosotros por caminos de justicia, y no cre\u00edsteis en \u00e9l, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en \u00e9l. Y vosotros ni vi\u00e9ndolo, os arrepentisteis despu\u00e9s, para creer en \u00e9l<\/em>\u00a0(Mt. 21 ,32);\u00a0<em>Un fariseo le rog\u00f3 que comiera con \u00e9l y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa<\/em>\u00a0(Lc. 7,36).<\/p>\n<p>Los sistemas morales proporcionan normas que sancionan comportamientos sociales concretos (62). Estas sanciones determinan los l\u00edmites de lo moralmente aceptado (136-137). Como ocurre siempre, la capacidad para hacer valer los intereses de las partes mejor posicionadas, disminuye los m\u00e1rgenes de la tolerancia social y, en ocasiones, favorece los niveles de marginaci\u00f3n (98; 498). En los pasajes evang\u00e9licos citados, Jes\u00fas aprecia este contraste. El, por razones morales, supera la actitud de las normas que, por razones morales tambi\u00e9n, exclu\u00edan a aquellos que Jes\u00fas consideraba preferenciales (28; 59; 81; 184). Y el motivo de esa predilecci\u00f3n era la posici\u00f3n de vulnerabilidad que el sistema de normas, social y religiosamente \u00abaceptadas\u00bb, asignaba a los vulnerables (81-82;89).<\/p>\n<p>Es decir, los excluidos eran para Jes\u00fas el espacio preferencial desde el que hacerse presente. Y por razones morales, precisamente, estaba all\u00ed donde las normas, por motivos morales, los exclu\u00edan (158 ;182;449. Para Jes\u00fas este era el n\u00facleo de la cuesti\u00f3n moral (183; 325; 446-450).<\/p>\n<p>II.- Una consecuencia de esto, y como segundo aspecto a destacar, es el hecho de que las divisiones sociales en el tiempo de Jes\u00fas, tambi\u00e9n lo eran con respecto al modelo de Dios. En la confrontaci\u00f3n entre jud\u00edos y samaritanos, \u00e9ste era el n\u00facleo central del conflicto. As\u00ed lo expresaba Juan (4,21-23):\u00a0<em>Cr\u00e9eme mujer que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n, adorareis al Padre. Vosotros ador\u00e1is lo que no conoc\u00e9is; nosotros adoramos lo que conocemos&#8230;Pero llega la hora en que los adoradores verdaderos adorar\u00e1n al Padre en Esp\u00edritu y en Verdad. Dios se hace presente<\/em>\u00a0en Esp\u00edritu y en Verdad, y este es un tema moral y de formaci\u00f3n moral (62-68).<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola del Juicio Final (Mt. 25,31-46), el Dios de Jes\u00fas es un Dios que se identifica con posturas que toman como centro de la realizaci\u00f3n del Reino y, por lo tanto, del compromiso inter-subjetivo, una actitud de responsabilidad (6; 69; 83; 134; 156; 189; 190) frente a la dignidad desvalorizada de la persona de los dem\u00e1s, cuya con -secuencia fundamental son las carencias ajenas en sus formas m\u00e1s realistas (158): los medios b\u00e1sicos para la vida que han sido dados por Dios para todos sin exclusi\u00f3n, han de ser solidaria y primariamente compartidos (tuve hambre, tuve sed ,estuve desnudo, enfermo, en la c\u00e1rcel, etc) (192-196). Y esto, en el modelo social actual, parece lo m\u00e1s escandaloso: en nuestro mundo social, religioso, pol\u00edtico y econ\u00f3mico de hoy, hay que hacer algo que equivalga a lo que Jes\u00fas hizo en el suyo. Por eso, que la moral cristiana es siempre la misma, quiere decir que con las divisiones y exclusiones de nuestro tiempo, la moral social nos invita a hacer lo mismo que Jes\u00fas hizo en el suyo (60-71). Jes\u00fas no vino a abolir la Ley (Mt. 5,17), su vida es un testimonio de que vino a darle cumplimiento, pero creando una alternativa a lo existente (3; 33; 54; 324; 522). Es decir, fue mucho m\u00e1s exigente, pero siempre manteniendo abierta la comunicaci\u00f3n con las personas. Jes\u00fas aparece como un transgresor de las categor\u00edas morales de su tiempo, pero con una doble pretensi\u00f3n: recuperar el verdadero esp\u00edritu (sentido) de la Ley y, con ello, poder decirle a la gente quien era Dios. Ah\u00ed radicaba su credibilidad moral (104-151.<\/p>\n<p>Hoy decimos que nuestra realidad es mundial y globalizada (16). M\u00e1s que nunca nos admiramos de todo aquello que consideramos un logro de progreso para el momento cultural y t\u00e9cnico que vivimos (283; 465). Este proceso \u00abuniformizador\u00bb es un hecho que no podemos revertir y, por lo tanto, la moral nos tiene que ayudar a descubrir el sentido de las cosas en medio de este modelo tan desigual y des-moralizado (182-183-184). Si nos interrogamos acerca de los valores que vivimos en nuestro medio social, la experiencia m\u00e1s inmediata con respecto a los mismos, es la de la crisis (SRS. 13-25). La vida humana es un quehacer que cada cual debe ir construyendo y donde la orientaci\u00f3n a seguir, en el proceso de esa construcci\u00f3n, no es una tarea f\u00e1cil de adivinar. La DSI quiere ayudar al hombre y a la mujer de hoy a cubrir la m\u00e1s antigua aspiraci\u00f3n de la humanidad: vivir la plenitud de lo humano. La moral social cristiana quiere ser el medio para proporcionar el sentido de lo moral en un proceso de continua liberaci\u00f3n (82).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>2. Primac\u00eda de la persona sobre las cosas (261)<\/strong><\/em><\/p>\n<p>I.- Este es un principio fundamental que adem\u00e1s de haberse mantenido as\u00ed de firme a lo largo de toda la tradici\u00f3n cristiana (Mc. 2, 27-28) y en los diversos documentos de la Doctrina Social de la Iglesia, en los \u00faltimos tiempos ha adquirido una profundizaci\u00f3n y un nivel de exigencia mayor (L.E., 6, 23). En la introducci\u00f3n a la enc\u00edclica\u00a0<em>Laborem exercens<\/em>, y hablando del tratamiento dado al trabajo en el conjunto de la vida humana y de la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d, en la que la carta quiere encuadrar este problema, se dice: \u201c<em>Si en el presente documento volvemos de nuevo sobre este problema \u2013sin querer por lo dem\u00e1s tocar todos los argumentos que a \u00e9l se refierenno es para recoger y repetir lo que ya se encuentra en las ense\u00f1anzas de la Iglesia, sino m\u00e1s bien para poner de relieve \u2013quiz\u00e1 m\u00e1s de lo que se ha hecho hasta ahoraque el trabajo humano es una clave, quiz\u00e1 la clave esencial de toda la cuesti\u00f3n social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del hombre<\/em>\u201d (L.E.,3). Lo que a partir de este momento se pone como el n\u00facleo de toda la cuesti\u00f3n social modifica lo que en otros momentos hab\u00eda sido esta clave: el derecho natural a la propiedad privada (177). En cuanto clave de interpretaci\u00f3n, el trabajo sustituye a la propiedad privada, que la enc\u00edclica sigue considerando como una responsabilidad importante, pero poniendo por encima de ella el trabajo. La propiedad es una hipoteca social que grava sobre la misma, y por lo tanto, el t\u00e9rmino \u201chipoteca\u201d expresa una relaci\u00f3n de derechos que se pueden reclamar. La propiedad se hab\u00eda tratado siempre como un derecho natural y, como tal, anterior al Estado. A partir de ahora, aparece el trabajo en aquellos lugares donde antes aparec\u00eda la propiedad. El hombre no se hace persona a trav\u00e9s de la propiedad (R.N., 6;7;8;33; Q.A., 45), sino\u00a0<em>en cuanto asume su trabajo, y, en este sentido, no se habla ya del hombre-propietario anterior al Estado, sino de la primac\u00eda de la persona sobre las cosas, del trabajo del hombre sobre el capital como conjunto de los medios de producci\u00f3n<\/em>. (L.E., 13). Y este principio debe de ser aplicado a todos los \u00e1mbitos de la vida humana (420). El hombre como sujeto de trabajo se antepone a todo sistema econ\u00f3mico. Lo nuevo es que para la DSI, el hombre ya no se personaliza a trav\u00e9s de la propiedad privada \u2013que no deja de ser un medio necesario para el sostenimiento de la familia y de las dem\u00e1s actividades e iniciativas de la persona, aunque secundario en el orden de la dignidad- sino a trav\u00e9s de su trabajo. Cuando trabaja, el hombre, realiza acciones \u201c<em>que han de servir todas ellas a la realizaci\u00f3n de su humanidad&#8230;el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto<\/em>\u201d (L.E., 6).<\/p>\n<p>En un mundo que genera pobreza, la degradaci\u00f3n de los trabajadores, en cuanto sujetos del trabajo (L.E. 6), no ha hecho m\u00e1s que multiplicarse, haciendo perdurar injusticias flagrantes o creando otras nuevas (L.E., 8), en un mundo cuyo mal fundamental es la divisi\u00f3n entre pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres, donde la Iglesia considera con preocupaci\u00f3n \u201c<em>el \u00e1mbito mundial de la desigualdad y de la injusticia<\/em>\u00a0(L.E., 2), la moral social de la Doctrina Social, debe de preocuparse por \u201c.<em>..la dimensi\u00f3n mundial de las tareas que llevan a la realizaci\u00f3n de la justicia en el mundo contempor\u00e1neo<\/em>\u201d (L.E., 2);(373). A esta preocupaci\u00f3n se le asigna un lugar teol\u00f3gico relevante: es el lugar del pobre. \u201c<em>La Iglesia est\u00e1 vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misi\u00f3n, su servicio, como verificaci\u00f3n de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la \u201cIglesia de los pobres\u201d. Y los \u201cpobres\u201d se encuentran bajo diversas formas&#8230;aparecen en muchos casos como<\/em>\u00a0resultado de la violaci\u00f3n de la dignidad del trabajo humano:\u00a0<em>bien sea porque se limitan las posibilidades de trabajo \u2013es decir, por la plaga del desempleobien porque se desprecian el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia<\/em>\u201d L.E., 8); (449).<\/p>\n<p>II.- Las estructuras de pecado. La experiencia de sufrimiento que no ha hecho m\u00e1s que agravarse en los \u00faltimos a\u00f1os, las formas de desarrollo y crecimiento que han enriquecido a unos y empobrecido aun m\u00e1s a otros, y las carencias de sensibilidad, no solo personal sino moral, son las diversas manifestaciones de una misma realidad de pecado a la que la Iglesia tiene que responder (341). Es necesario responder de una forma humana a una realidad que solo pro duce un dolor cada vez m\u00e1s intenso en grandes masas de la poblaci\u00f3n mundial. Es una situaci\u00f3n culpable, que tiene unas causas concretas basadas en el ego\u00edsmo estructural, pero que al mismo tiempo, no solo incapacita para verlo, sino que se justifica desde el punto de vista pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico. La moral social de la DSI, quiere denunciar esta insensibilidad que por su permanencia durante numerosas generaciones ha llegado a naturalizar unas formas contrarias al principio m\u00e1s elemental de la moral cristiana: \u201c<em>Debemos empezar a \u201cver al otro\u201d\u2013persona, pueblo, naci\u00f3n &#8211; no como un instrumento cualquiera para explotar a poco coste su capacidad de trabajo y resistencia f\u00edsica, abandon\u00e1ndolo cuando ya no sirve, sino como un \u201csemejante<\/em>\u201d\u00a0<em>nuestro<\/em>\u201d (SRS, 39). El pecado no solo est\u00e1 en el coraz\u00f3n de los hombres sino que se han creado unos \u201cmecanismos perversos\u201d de car\u00e1cter econ\u00f3mico, financiero y social (SRS.,16, 17, 35, 40). Cada uno puede cambiar y salirse de este ciclo desumanizador, pero es necesario reconocer este car\u00e1cter estructural frente al cual la moral social quiere hacer tomar conciencia. Esto solo es posible tomando postura a favor de los que sufren y frente a los elementos que las sostienen. Esta es la teolog\u00eda de la moral social cristiana: una teolog\u00eda que surge de las cuestiones de fe, en un contexto de sufrimiento y de dolor y teniendo como interlocutores aquellas personas que sufren. En el Evangelio quiere la DSI encontrar la respuesta a las preguntas sobre el dolor como lugar teol\u00f3gico y como propuesta moral.<\/p>\n<p>Estas respuestas no pueden ser ni te\u00f3ricas ni generales, pues la muerte, la injusticia y la tortura no pueden ser teorizadas. Por ello las propuestas son concretas: hay que compartir los bienes: tenemos la obligaci\u00f3n de aliviar la miseria de los que sufren \u201c<em>no solo con lo superfluo, sino tambi\u00e9n con lo necesario<\/em>\u201d; los bienes de la Iglesia son patrimonio de los pobres: citando a los Padres de la Iglesia, el Papa propone \u201c<em>podr\u00eda ser obligatorio enajenar los adornos superfluos de los templos y los objetos preciosos del culto divino para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello<\/em>\u201d(SRS., 31); hay que evi tar las conductas insolidarias que nos enriquecen a costa de los dem\u00e1s: \u201cla problem\u00e1tica en los lugares de trabajo o en el movimiento obrero y sindical de un determinado pa\u00eds no debe de considerarse como algo aislado, sin conexi\u00f3n, sino que depende de modo creciente del influjo de factores existentes por encima de los confines regionales o de las fronteras nacionales\u201d(SRS., 9); en definitiva, cambiar las estructuras: es necesario crear unas estructuras nuevas, tanto al interior de cada pa\u00eds como en el \u00e1mbito internacional (SRS., 35, 39).<\/p>\n<p>Es necesario superar los ego\u00edsmos nacionales para poder llegar a un grado superior de ordenamiento internacional que permita establecer un orden diferente (SRS., 43). La Iglesia no tiene f\u00f3rmulas que permitan establecer estas normativas de car\u00e1cter t\u00e9cnico, pero la teolog\u00eda moral de la DSI (SRS., 41), quiere establecer los criterios para orientar las realidades sociales en la direcci\u00f3n de lo que son las metas irrenunciables de lo humano:\u00a0<em>la primac\u00eda de la persona sobre las cosas<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>3. La solidaridad: experiencia antropol\u00f3gica y teol\u00f3gica de la desigualdad<\/strong><\/em><\/p>\n<p>A lo largo de todo el Compendio, la solidaridad es, predominantemente expuesta como la reacci\u00f3n emp\u00e1tica ante las diferencias. La solidaridad es una actitud \u00e9tica que brota de lo profundo del ser humano como una toma de conciencia (experiencia) de la desigualdad econ\u00f3mica, social, humana o cultural y que, en funci\u00f3n de la co-responsabilidad hist\u00f3rica que tenemos con los dem\u00e1s seres humanos, anima a la conversi\u00f3n que lleva a la experiencia liberadora.<\/p>\n<p>Los &#8220;pecados&#8221; de nuestro tiempo quieren ser pecados sin pecador. La pluralidad de puntos de vista y el desinter\u00e9s mutuo son indicios de patente insolidaridad y de falta de responsabilidad. La solidaridad expuesta en la DSI es una invitaci\u00f3n constante a lograr que las personas, a trav\u00e9s de las instituciones y las estructuras sociales, lleguen a crear las formas de colaboraci\u00f3n que permitan reconocer los intereses de todos los miembros de la comunidad humana. Responder a estas desigualdades implica hacer cambios en la pol\u00edtica socio-econ\u00f3mica, y tambi\u00e9n, en las actitudes sociales, en la cooperaci\u00f3n del ciudadano y en el modo de llevar a cabo sus obligaciones. El objetivo de una sociedad con exigencias \u00e9ticas es la ordenaci\u00f3n justa y la plena conciencia, por parte de los individuos, de sus obligaciones y actitudes como seres humanos y como ciudadanos.<\/p>\n<p>Por esto, el objetivo de la \u00e9tica social de la DSI en momentos de crisis como los actuales, es crear una orientaci\u00f3n m\u00e1s solidaria y menos ego\u00edsta: una solidaridad abierta ante lo inevitable de las desigualdades y las asimetr\u00edas existentes. Partiendo de\u00a0la constataci\u00f3n de la desigualdad y la asimetr\u00eda, es como el principio de la solidaridad nos dice de \u00abqu\u00e9 lado hay que situarse para hacer que las desigualdades injustas desaparezcan y las inevitables sean tenidas en cuenta mediante una preferencia que destaque el valor axiol\u00f3gico de los m\u00e1s d\u00e9biles\u00bb<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta solidaridad responde a un modelo antropol\u00f3gico y teol\u00f3gico concreto, que parte de la constataci\u00f3n de una realidad que mantiene en condiciones de infrahumanidad a un n\u00famero inadmisible de seres humanos, y que, en virtud de la universal paternidad de Dios, llama a resta\u00f1ar esas diferencias para retornar a la unidad de lo humano respetando la trascendencia de cada uno (130- 134).<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0VIDAL, M.; \u00abEtica de la solidaridad\u00bb, en La Moral Social hoy, Madrid 1993, 113.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":""},"autori":[1035],"fascicolo":[90],"class_list":["post-1379","articolo","type-articolo","status-publish","hentry","autori-jose-ramon-lopez-de-la-osa-gonzalez","fascicolo-febbraio-2005"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Leggi l&#039;articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leggi l&#039;articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Oikonomia\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-04-11T14:46:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.oikonomia.it\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/logo_oikonomia-nero.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"18 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/2005\\\/febbraio\\\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/2005\\\/febbraio\\\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\\\/\",\"name\":\"Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2005-02-01T12:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2026-04-11T14:46:14+00:00\",\"description\":\"Leggi l'articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/2005\\\/febbraio\\\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/2005\\\/febbraio\\\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/2005\\\/febbraio\\\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Articoli Rivista\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/articolo\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/\",\"name\":\"Oikonomia\",\"description\":\"Rivista di Etica e Scienze Sociali Journal of Ethics &amp; Social Sciences\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#organization\",\"name\":\"Oikonomia - Rivista di etica e scienze sociali \\\/ Journal of Ethics & Social Sciences\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/03\\\/logo_oikonomia-nero.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/03\\\/logo_oikonomia-nero.png\",\"width\":500,\"height\":500,\"caption\":\"Oikonomia - Rivista di etica e scienze sociali \\\/ Journal of Ethics & Social Sciences\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.oikonomia.it\\\/en\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia","description":"Leggi l'articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia","og_description":"Leggi l'articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.","og_url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","og_site_name":"Oikonomia","article_modified_time":"2026-04-11T14:46:14+00:00","og_image":[{"width":500,"height":500,"url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/logo_oikonomia-nero.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Estimated reading time":"18 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","name":"Oikonomia - La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#website"},"datePublished":"2005-02-01T12:00:00+00:00","dateModified":"2026-04-11T14:46:14+00:00","description":"Leggi l'articolo a cura di Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lop\u00e9z de la Osa Gonz\u00e1lez, pubblicato nel numero di Febbraio 2005. Disponibile in formato PDF.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/2005\/febbraio\/la-moral-social-en-el-compendio-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.oikonomia.it\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Articoli Rivista","item":"https:\/\/www.oikonomia.it\/articolo\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"La moral social en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#website","url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/","name":"Oikonomia","description":"Rivista di Etica e Scienze Sociali Journal of Ethics &amp; Social Sciences","publisher":{"@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#organization","name":"Oikonomia - Rivista di etica e scienze sociali \/ Journal of Ethics & Social Sciences","url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.oikonomia.it\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/logo_oikonomia-nero.png","contentUrl":"https:\/\/www.oikonomia.it\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/logo_oikonomia-nero.png","width":500,"height":500,"caption":"Oikonomia - Rivista di etica e scienze sociali \/ Journal of Ethics & Social Sciences"},"image":{"@id":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/#\/schema\/logo\/image\/"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/articolo\/1379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/articolo"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articolo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"autori","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/autori?post=1379"},{"taxonomy":"fascicolo","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oikonomia.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/fascicolo?post=1379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}